

El lugar: El Somontano:
Al norte de Huesca, donde las llanuras dan paso a las cumbres pirenaicas, hay una tierra en la que la viticultura tradicional ha dado paso a las más modernas técnicas de conducción de la viña. Estamos hablando del Somontano, una de las Denominaciones de Origen que más ha dado que hablar en los últimos tiempos.
En pocos sitios paisaje, historia y vino se unen de forma tan sugerente. El Somontano huele a románico, a Edad Media, a cultura cristiana y como no… a vino. Tan unido al hombre como la propia agricultura, el vino de calidad en la Edad Media era un secreto que se trasmitía a través de órdenes religiosas como la de los Caballeros Hospitalarios o los Caballeros Templarios. Las mismas órdenes que poco a poco fueron abandonando sus reductos pirenaicos para ir desplazando el Islam hacia el sur y recuperando la no extinta, pero si menguada viticultura sarracena. Cuando se pasea por el Somontano da la sensación que el tiempo se ha parado, cuando observamos una ermita románica rodeada de viñas, sentimos que el lugar que estamos viendo ha permanecido inalterable durante muchos, muchos siglos… Casi tanto como las omnipresentes montañas que nos rodean y han modelado el clima, el suelo y a las gentes que durante milenios han podado las viñas del Somontano. En definitiva, nos sentimos herederos de una cultura que fluye, se mezcla para cambiar a mejor, se ennoblece con el tiempo y nos deja un pequeño poso de trascendencia. Como algún buen vino del Somontano.
El vino: Olvena Hache 2004:
Se trata del vino de más alta gama de esta joven bodega con pretensiones. Envuelto en una botella de diseño, nos sorprende su atrevida presentación. Toda una declaración de intenciones. Su combinación de garnacha y syrah es la suma de dos caracteres enfrentados y resulta una elección más que curiosa para el vino de más calidad de una bodega
Su color es suave, con tonos oscuros pero capa media. En nariz, la tan cacareada mineralidad del Somontano se nos presenta - esta vez sí - compleja y profunda. Tierra mojada, caliza y bosque húmedo acompañan frutos rojos y negros. Estupenda nariz de vino pirenaico. En boca es elegante, seco, de cuerpo medio y alguna punta de acidez. Correcta carga frutal y madera de buena calidad. Parece que la batalla entre calidez mediterránea y carácter continental es ganada por este último. Evolucionará bien unos años.
Se trata del vino de más alta gama de esta joven bodega con pretensiones. Envuelto en una botella de diseño, nos sorprende su atrevida presentación. Toda una declaración de intenciones. Su combinación de garnacha y syrah es la suma de dos caracteres enfrentados y resulta una elección más que curiosa para el vino de más calidad de una bodega
Su color es suave, con tonos oscuros pero capa media. En nariz, la tan cacareada mineralidad del Somontano se nos presenta - esta vez sí - compleja y profunda. Tierra mojada, caliza y bosque húmedo acompañan frutos rojos y negros. Estupenda nariz de vino pirenaico. En boca es elegante, seco, de cuerpo medio y alguna punta de acidez. Correcta carga frutal y madera de buena calidad. Parece que la batalla entre calidez mediterránea y carácter continental es ganada por este último. Evolucionará bien unos años.